Filtrar por
Actualizando estado
TodosEn procesoCompleto
Clasificar por
TodosPopularidadRecomendaciónEvaluaciónÚltima actualización
Mi Alfa Y Mi Madre Me Abandonaron En Un Océano De Fuego

Mi Alfa Y Mi Madre Me Abandonaron En Un Océano De Fuego

El día antes de la ronda final para la selección de beta, me envenenaron con acónito y me encerraron dentro de mi casa en llamas. El fuego se extendió demasiado rápido, y mi estado debilitado me impidió transformarme. Mi loba, Camila, gritaba en mi mente, pero no pude escapar, aunque arañé la puerta mientras las llamas quemaban mi piel. Cuando me rescataron, mi cuerpo estaba cubierto de quemaduras, mi piel en carne viva y desgarrada. Afuera de la sala de operaciones, escuché a mi madre sollozar, repitiendo. —Es mi culpa... cerré la puerta por accidente... nunca quise... El Alfa Diego, mi compañero, les pidió a todos los sanadores que me restauraran, pero sus frías palabras hacia mi madre fueron escalofriantes. —Si Sofia no fuera tan vanidosa y egoísta, no habría tenido que hacer esto. Valentina estaba frágil, luchando contra la depresión, y aun así, Sofia alardeaba de su éxito frente a ella. Así que Sofia le debe esto. Las acciones de Diego tenían como objetivo allanar el camino para que Valentina se convirtiera en beta, pero yo fui quien sufrió. Él afirmaba estar tratándome bien, pero destruir mi salud y mi futuro no se sentía como cuidarme. Presioné mi mano contra mi pecho vendado, mientras el entumecimiento se extendía. Camila gruñó dentro de mí, debilitada por el acónito. Ya no quería el amor de la madre que me había traicionado, ni del compañero que se suponía debía protegerme. Ya no quería nada de ellos, nunca más.
Cuento corto · Hombres Lobo
3.6K leídosCompleted
Leer
Añadido
Sin Amparo

Sin Amparo

Los médicos dicen que me quedan apenas tres días, por culpa de una falla hepática aguda. Mi única esperanza es un ensayo clínico, de alto riesgo. Pero mi esposo, David, le cedió la única plaza disponible a Emma, mi hermana adoptiva y madrina de mi hija Emma, cuya enfermedad apenas está en la primera fase. Él asegura que es «la decisión correcta», porque ella «merece más seguir viviendo». Firmé la renuncia a cualquier tratamiento y tragué los analgésicos de alta potencia que me recetaron. El precio: mis órganos se irán apagando hasta que muera. Cuando transferí a Emma la joyería que levanté con cada gota de esfuerzo, mis padres me alabaron: —Así sí eres una buena hermana. Incluso accedí a divorciarme para que David pudiera casarse con ella, a lo cual él me dijo que por fin era «comprensiva». Y, cuando le pedí a mi hija que la llamara «mamá», la niña aplaudió feliz, exclamando: —Emma sí es una mamá dulce y buena. En definitiva, le entregué todos mis bienes a Emma; lo que mi familia vio como algo natural, sin notar nada extraño en mí. Me intriga saber si, cuando reciban la noticia de mi muerte, todavía serán capaces de sonreír.
Cuento corto · Romance
4.0K leídosCompleted
Leer
Añadido
Mi Hermano Alfa Rogó por Mi Perdón

Mi Hermano Alfa Rogó por Mi Perdón

Mi hermano era el Alfa de la Manada Luz de Luna, y yo debí haber sido la loba más feliz de toda la manada. Pero Selena Rivera, la compañera destinada de mi hermano, me acusó de acosarla. En un ataque de ira, mi hermano, la única familia que me quedaba en este mundo, me envió al Centro de Rehabilitación de la Manada, un lugar para criminales menores de edad y lobos delincuentes. Durante dos años, sufrí diferentes tipos de abusos, hasta que perdí mi capacidad de transformación de manera permanente, convirtiéndome en la hermana dócil que él quería. Pero, cuando descubrió que había perdido mi loba interior y me había convertido en una verdadera Omega, enloqueció. —Cielo, por favor, ¡solo dime hermano una vez más!
Cuento corto · Hombres Lobo
4.0K leídosCompleted
Leer
Añadido
Mi mano por la vida del Don

Mi mano por la vida del Don

—¡Para… ya no más! ¡Estoy en mi límite! Estaba de rodillas en el suelo, con las lágrimas corriéndome por el rostro, mientras un hombre sin camisa permanecía de pie frente a mí, sosteniendo un látigo de cuero en la mano. Su voz se mantenía suave, pero sus movimientos nunca lo eran. —Bebé, apenas vamos a la mitad. Después de volver de entre los muertos, gasté ochenta millones de dólares contratando al modelo masculino más caro de todo Navarro para que pasara la noche conmigo. Con esa cantidad de dinero sobre la mesa, el servicio definitivamente estaba a la altura de su precio. Sacó a relucir cada truco que jamás había probado en mi vida. A la mañana siguiente, estaba sentada a horcajadas sobre él, usándolo como mi entrenamiento matutino, cuando de repente apareció una persona más en la habitación. Mi esposo. El Don de la familia mafiosa, Leone Vieri.
Cuento corto · Mafia
3.2K leídosCompleted
Leer
Añadido
De su chica a la princesa de la mafia

De su chica a la princesa de la mafia

En el Upper East Side de Nueva York vivían dos herederos: uno, un fanático de la velocidad que se adueñaba de las pistas de carreras; el otro, un genio de las finanzas que movía capitales a su antojo. Venían de familias igual de poderosas y, aunque sus personalidades eran opuestas, crecieron juntos y cada uno veía en el otro a su único amigo incondicional. Se habían peleado por mujeres, habían discutido a gritos por apuestas en las carreras... y aun así, a los quince años coincidieron por primera y única vez en algo: llevar colgado un pin de cobre sencillo, con una "M" grabada de forma apenas visible en la parte trasera. Era una pieza que Mía había hecho casi sin pensar, en una clase de manualidades, sin que nadie en el salón supiera quién era en realidad. Ellos, en cambio, llevaron ese pin durante diez años. Ni en un podio de Fórmula 1, ni cerrando una inversión millonaria en la Bolsa... jamás se lo quitaron. Hasta que apareció Elena. La hija consentida de un nuevo magnate, que les cosió a mano un parche de tela con hilo dorado. Simple, como esos que en un tianguis o feria venden tres por un dólar. Pero, sin decir una palabra, ambos se quitaron el pin de cobre y se pusieron el parche nuevo. Mía no comentó nada. Solo guardó en silencio una vieja fotografía de ellos que había recortado de un periódico. Esa noche, llamó a su padre en Sicilia. Su voz sonó tranquila, firme: —Papá... acepto la alianza matrimonial.
Cuento corto · Mafia
4.0K leídosCompleted
Leer
Añadido
Sangre en San Valentín

Sangre en San Valentín

La noche en que secuestraron a mis suegros, mi esposo decidió acompañar a su primer amor en el Día de San Valentín. Sin mediar palabra, contacté inmediatamente a la Brigada Licántropa de Rescates para que los rescataran. En mi vida anterior, a causa de mi resistencia, él decidió salvar a sus padres en lugar de estar con ella. Después, su amada, Carolina, fue encontrada en las montañas, con el corazón arrancado, muerta a manos de unos hombres lobo salvajes. Después del hecho, mi esposo, Leo, no habló de lo ocurrido... hasta que, cuando yo estaba embarazada y a punto de dar a luz, me arrojó a las mismas montañas. —Lucía, ¡si no fuera por ti, Carolina seguiría viva! — —¿Cómo te atreves a vivir en paz? Haré que sufras lo mismo por lo que ella pasó. — Las fauces lobunas nos destrozaron a mi bebé y a mí. Al renacer, volví a la noche del secuestro de mis suegros. Esta vez él eligió acompañar a su amada sin participar en el rescate. Pero el precio fue más alto de lo que imaginaba: de la noche a la mañana, sus cabellos quedaron blancos.
Cuento corto · Hombres Lobo
2.6K leídosCompleted
Leer
Añadido
No más tu falso amor ni ser la sustituta de Luna

No más tu falso amor ni ser la sustituta de Luna

Soy la Omega que el Alfa Carlos recogió de una zona de exilio en la frontera. Después de convertirnos en pareja, me colmó de cariño sin importarle lo que pensaran los demás. Todos decían que el frío y temido Alfa Carlos tenía a una Omega vagabunda en la palma de su mano, desafiando la voluntad de la Diosa Luna. Yo también llegué a pensar que me amaba tanto, que no podía evitar proclamarle al mundo entero su devoción por mí. Hasta que un día, por casualidad, escuché su conversación con su asistente: —Como Alfa del Este, con diez manadas bajo mi mando y tantos enemigos al acecho, si no convierto a Margarita en mi punto débil, en mi única debilidad aparente, ¿cómo voy a garantizar la seguridad de Fiona? Resulta que todas las heridas que sufrí por él… no fueron más que una burla. Si es así, dejaré de ser la Luna del Este. El último día del conteo regresivo, marqué un número: —Acepto su invitación. Estoy dispuesta a ir a la zona fronteriza para realizar investigaciones de hierbas durante los próximos diez años... Cuando descubrió que me había ido, Carlos llegó con los ojos enrojecidos, tragándose su orgullo. —Margarita... ¿de verdad vas a dejarme?
Cuento corto · Hombres Lobo
2.9K leídosCompleted
Leer
Añadido
El Frágil Hilo del Amor

El Frágil Hilo del Amor

La exnovia de mi ahora novio, Santiago, Isabella publicó un video en sus redes sociales. En el video, se les veía como mi novio y ella estaban jugando a pasarse una carta de poker con los labios. La carta cayó, y sus labios se rosaron, comenzando un beso apasionado a lo que se apartó la grabación de la escena. El pie de foto decía: —¡Sigues igual de torpe! Yo estaba mirando semejante canallada desde el hospital, estaba pasando mucho dolor por que al parecer había tenido un aborto espontaneo. Sin decir nada, le di me gusta y comenté: —Felicidades a ambos. Al instante, Santiago me llamó y empezó a gritarme por celular. — ¿No me digas que vas a comenzar con tus escándalos de mierda? ¡Solo nos estábamos distrayendo un poco con Isabela! ¿Ya que video te vas a poner a inventar? Sabía que, después de doce años de relación, todo lo que había compartido con él era solo una ilusión. Yo no iba a soportar que alguien me engañara, no más. Era pues entonces hora de agarrar mis chiros y marcharme.
Cuento corto · Romance
2.8K leídosCompleted
Leer
Añadido
Ser Elegido, No Compadecido

Ser Elegido, No Compadecido

La primera vez que viví, mi hermana y yo encontramos dos huevos de dragón. El negro pulsaba con un poder crudo e indómito. Mi hermana, Isabella, lo reclamó sin pensarlo dos veces. El blanco quedó para mí. Una cosa agrietada y olvidada. Solo contenía un susurro de magia. Lo tomé por lástima. En menos de un año, el dragón negro rompió su cáscara y emergió como un hombre tan hermoso que era una maldición. Se convirtió en el arma devota de Isabella, su poder forjando el camino de ella hacia la divinidad. Mientras tanto, el huevo blanco se alimentó de mí. Vertí todo lo que tenía en mi huevo blanco. Mi magia, mi dinero, mi alma. Durante diez largos años, no me dio nada. Todos dijeron que lo abandonara. Pero no pude. Era una huérfana, ignorada por mi hermana. Solo quería un compañero. Pero cuando la plaga oscura arrasó las tierras, el huevo que había cuidado durante una década eclosionó de la noche a la mañana —mientras yo estaba muriendo, él se alzó por encima de mí para salvar a Isabella. Podría haber eclosionado años antes. Podría haber sido humano todo el tiempo. Pero eligió a Isabella. La confundió con su salvadora. Entonces regresé al día en que todo comenzó. Esta vez, Isabella se lanzó primero hacia el huevo blanco, temerosa de que yo lo tomara. Me colgué mi gastada alforja de hierbas al hombro. Les di la espalda a ambos. —Puedes quedarte con los dos —dije con calma—. Yo me elijo a mí misma. En esta vida, juré que no tendría nada que ver con Adrian. Pero ahora, él es quien está lleno de arrepentimiento, dispuesto a dar su propia vida solo para que lo mire una vez más.
Cuento corto · Imaginación
3.3K leídosCompleted
Leer
Añadido
El Día De Su Boda, Perdí Al Hijo Del Magnate

El Día De Su Boda, Perdí Al Hijo Del Magnate

León Vincent, el magnate de Wall Street, me crió. Hace doce años, un incendio arrasó con el orfanato y me lo quitó todo. Fue él quien me sacó de las llamas, dándome una nueva oportunidad. Para agradecerle, firmamos un contrato de 99 favores. Cada vez que cumplía uno, la deuda se iba saldando. Cada vez que salía con alguna de las chicas de la alta sociedad, dejaba una joya carísima en mi caja de seguridad. En los dos años después de cumplir los 18, la caja ya estaba llena con 96 diamantes. Eso significaba que me había dejado 96 veces. Un día, recibí un correo de su prometida, Elina Harrington. "Querida Isabela, ¿qué opinas de la invitación para la boda de León? ¿El terciopelo dorado o el cuero mate se ven más elegantes? La boda será a principios del próximo mes, espero verte allí." Poco después, León me llamó. Necesitaba que le ayudara a preparar las maletas para su viaje a París, donde tenía una cumbre importante. No hice preguntas. Solo envié el regalo de boda que ya tenía listo: un collar de esmeraldas, un detalle valioso para su prometida, Elina Harrington. Esa misma noche, León regresó a su apartamento, se enteró del regalo y me agradeció por ser tan atenta. Luego me abrazó con ternura, dejando atrás todo lo que nos separaba, y me dijo que quería recompensarme con algo más... algo más íntimo. Esa vez... quedé embarazada. No sé cómo, pero Elina lo supo al instante. Apareció en la terraza de la mansión Vincent, gritando que se iba a tirar. —¡León, por favor! ¡No dejes que tenga ese niño! ¡Si lo hace, me tiro desde aquí! León, tan altivo como siempre, me sorprendió al suplicarme... me suplicó que abortara. Con todos los invitados pendientes de mi reacción, como esperando que me desmoronara, solo asentí con calma. —Está bien, lo haré. Él me susurró al oído: —Este matrimonio es solo un negocio. No me gusta ella. Cuando nos divorciemos, podrás tener otro hijo. Lo que él no sabía es que, en realidad, no tenía intención de quedarme con ese bebé. Quedaban tres favores, y la deuda—esa que me sacó del fuego hace años—quedaba saldada. El número 99 llegó cuando subí al barco rumbo a África, donde comenzaría mi investigación médica. A partir de ese momento, mi vida sería solo mía.
Cuento corto · Romance
3.3K leídosCompleted
Leer
Añadido
Anterior
1
...
131415161718
Explora y lee buenas novelas sin costo
Miles de novelas gratis en BueNovela. ¡Descarga y lee en cualquier momento!
Lee libros gratis en la app
Escanea el código para leer en la APP