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Ya No Seré Tu Herramienta Perfecta

Ya No Seré Tu Herramienta Perfecta

La noche que nombraron a Lorenzo jefe de la familia Martín, le entregué mi virginidad. Él era el heredero al que me habían prometido desde antes de saber hablar. Nos besamos contra las ventanas panorámicas, enredados en el calor húmedo del crepúsculo... Sus manos ásperas y urgentes me lastimaron, pero no me aparté. Hasta el dolor se sintió sagrado; ese era un sacrificio que estaba dispuesta a hacer por amor. Perdido en el calor del momento, me prometió unos hermosos zapatos de cristal, para que, al día siguiente, bailara con él el vals inicial en su ceremonia de coronación. El primer baile siempre estaba reservado para el nuevo jefe y su futura esposa. Lloré de alegría, creyendo que mis años de anhelo secreto y espera paciente finalmente culminarían en un final de cuento de hadas. Pero estaba equivocada. ¡Terriblemente equivocada! A la mañana siguiente, arrastré mi cuerpo adolorido para comprar su espresso favorito, solo para escuchar a escondidas cómo los muchachos bromeaban al regresar: —Así que al fin te comiste la cereza de la familia, ¿eh? ¿Cómo estuvo Viviana en tu primera noche como jefe? La voz de Lorenzo al responder era perezosa y a la vez burlona: —Ella tiene cara de ángel y cuerpo de diabla. Es una zorra ardiente en la cama. La habitación estalló en silbidos obscenos. —Jefe, entonces, ¿de verdad te vas a casar con ella? —¿Estás hablando en serio? —resopló Lorenzo con desdén—.Viviana para mí solo fue una práctica en la intimidad. Una vez que practique lo suficiente, iré a domar a la princesa de hielo de los Falcón. Cuando me aburra, siempre puedo volver y casarme con ella. Me quedé petrificada en el umbral, la visión se me nublaba y la taza de café temblaba en mis manos. Antes de que el mundo se oscureciera por completo, le envié un mensaje cifrado al Don: —Señor Román, consígame un traslado para el ascenso en tres días. Qué esté lo más lejos posible de Lorenzo.
Cuento corto · Mafia
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Canceló nuestra boda 66 veces, decidí dejarlo

Canceló nuestra boda 66 veces, decidí dejarlo

Estuve siete años con Andrew, mi novio cirujano. Celebramos 66 bodas, pero él siempre las canceló por culpa de Selena. La primera vez ocurrió cuando Selena administró la dosis equivocada a un paciente; Andrew me pidió que lo esperara y yo lo hice todo el día. La segunda fue cuando Selena resbaló en la ducha. Estábamos a punto de intercambiar los anillos y, sin pensarlo, él me dejó plantada frente a las burlas de los invitados. Organicé 65 ceremonias seguidas y, en cada una, Selena encontraba un pretexto para llevárselo. En la boda número 65, Selena aseguró que su perro agonizaba y que ella también quería aventarse por la ventana; mi mamá se alteró tanto que le dio un infarto… y aun así no logramos retener a Andrew. Después, Andrew se arrodilló ante toda mi familia para suplicar perdón: —Solo me da lástima Selena, porque es huérfana; a quien amo de verdad es a ti. Le concedí la última oportunidad, pero volvió a decepcionarme. Me rendí por completo: decidí separarme de él y me uní a un grupo internacional de ayuda médica. Desde entonces, jamás volvimos a vernos.
Cuento corto · Romance
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Firmé Su Nombre En Su Lugar

Firmé Su Nombre En Su Lugar

Un trato entre familias forzó a mi prometido Marco Corvini a casarse conmigo. Mis padres estaban muertos. Su obsesión era Isabella Falcone, la princesa de nuestros rivales. Al final, Marco devoró el imperio de mi familia y me arrojó a los lobos. Paseó a Isabella de su brazo como un premio que había ganado. Veinte años después, estaba en mi lecho de muerte. Mi propio hijo—nuestro hijo—sostenía el veneno. Dijo que era inútil, que su padre necesitaba el poder de la familia Falcone. Entonces abrí mis ojos. Había regresado. De vuelta al día de mi juramento de sangre. Esta vez, para salvar a mi familia, no firmé mi nombre en el pacto. Firmé el de ella. Isabella Falcone. ¿Y yo? Tomé la fortuna que mis padres me dejaron y desaparecí. Esta vez, no sería la tonta sangrando por un hombre que nunca fue mío.
Cuento corto · Mafia
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Lo nuestro quedó atrás

Lo nuestro quedó atrás

Eiden Frías había mimado a Cristina Caballero durante más de veinte años. Ella pensó que estaban destinados a ser novios, casarse y tener hijos. Y serían felices el resto de sus vidas. Hasta que un día Eiden trajo a una chica y le dijo: —Cris, ella es mi novia.
Cuento corto · Romance
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Esta vez seguro que la salvo

Esta vez seguro que la salvo

Mi esposo trabajaba en la torre de control de un aeropuerto coordinando la llegada y salida de las aeronaves. Y yo era una piloto de avión. En el pasado y durante una tormenta eléctrica, mi hija tuvo tanto miedo del vuelo que sufrió un ataque cardíaco. Contacté a mi esposo para realizar un aterrizaje prioritario, y el avión que yo pilotaba fue el primero en aterrizar. El resultado fue que el avión donde viajaba, su amorcito, Nicole, también estaba pidiendo aterrizaje, y como no pudo hacerlo a tiempo, este fue alcanzado por un rayo y se estrelló, matando a todos a bordo. Mi esposo a partir de esto se le veía distante y siempre con rabia, pero en el cumpleaños de nuestra hija, algo cambió, al parecer decisión cobrar venganza. Cerró entonces la puerta con llave, encerrándonos a ella y a mí en casa. Y luego, nos prendió candela. —¡Si no hubieras usado tus influencias para aterrizar primero, el avión de Nicole no habría sufrido ese accidente! —Esa mocosa no estaba enferma ese día, ¿verdad? ¡Todo esto fue porque estabas celosa de Nicole y querías deshacerte de ella! ¡Por tu culpa murieron cientos de personas inocentes! Atrapadas y sin salida, mi hija y yo morimos en agonía, consumidas por las llamas. Cuando abrí los ojos de nuevo, volví al día en que piloteaba el avión y mi hija estaba teniendo el paro cardiaco. Pero esta vez, fue diferente y mi esposo cortó toda comunicación desde la torre con el avión que yo tripulaba. Pero cuando se enteró de que nuestra hija había muerto… perdió por completo la cordura.
Cuento corto · Drama Realista
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Cediendo a mi Amor

Cediendo a mi Amor

Seis años compartidos con Marco Torriani. Él controlaba las riendas del poder en Capital Próspero de Nueva York, de ascendencia italiana, uno de los nuevos magnates financieros que dominaba Wall Street en Manhattan. Pero muy pocas personas sabían que Marco proviene de la antigua mafia siciliana "la familia Torriani". Capital Próspero era la empresa que él y yo fundamos. Durante incontables madrugadas, él bebía whisky mientras negociaba en el club. Yo permanecía fiel a su lado, ayudándolo con las cuentas, controlando la situación, memorizando una a una cada línea de los contratos de apuestas. Esos rompecabezas del mapa del poder los completamos juntos. Una vez por ingenuidad pensé que me convertiría en la mujer que estaría a su lado, gobernando esta ciudad junto a él. Hasta que hace dos meses, su amor de la infancia, Sofía Greco, se mudó de Sicilia a Nueva York. Fue entonces cuando descubrí que él siempre había estado esperando con ansias a que ella regresara. Le dije: —Marco, quiero casarme. Él respondió con cierta dificultad en su voz: —Isabella, ya sabes que la empresa está en una etapa crítica de financiamiento, por ahora no tengo tiempo para pensar en... —Tranquilo no hay problema. —Sonreí con indiferencia. Marco malinterpretó mis palabras. Sí, me voy a casar, pero no con él.
Cuento corto · Mafia
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Me negó en el rito de marca, ahora se arrepiente

Me negó en el rito de marca, ahora se arrepiente

En el sexto año de amar a Diego, le pregunté: —Diego, ya casi es julio… ¿no deberíamos hacer la ceremonia de marca? Se quedó inmóvil. Bajó la mirada con el gesto tenso, como si le costara trabajo encontrar las palabras. —Fiona, tú sabes que soy el Alfa de la Manada Bosque… y últimamente todo está muy complicado allá. No tengo cabeza para pensar en la ceremonia ahora… —Está bien. Diego, como era de esperarse, había olvidado nuestra promesa. Sonreí con calma, sin sorpresa. Aunque llevaba días preparando en silencio esa ceremonia, ya me había entrenado para resistir la decepción. Que olvidara algo tan importante solo confirmaba lo que en el fondo ya sabía: que para él, yo nunca fui tan esencial. Y si así eran las cosas… entonces era mejor irme.
Cuento corto · Hombres Lobo
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Justicia de una Madre: Venganza y Poder

Justicia de una Madre: Venganza y Poder

Se iba a celebrar el día de la familia en el Jardín Infantil Estrellitas, al que van mis hijos. Mi esposo, Mateo, nos dijo a mi hija y a mí que le era imposible ir por asuntos de trabajo. Además, también nos dijo que nosotros tampoco fuéramos, por alguna razón. Pude haber cedido, pero cuando vi la cara de completa decepción de mi hija, Lilia, se me rompió el corazón. Aunque él no fuera, decidí llevar a mi hija y acompañarla. Apenas entramos al jardín de niños, vi a Mateo, sosteniendo a un bebé en su hombro, mientras con la otra mano agarraba a su amiga de la infancia, Renata. Parecían una verdadera familia: los tres juntos, charlando y riendo, en completa armonía. Solo cuando nos vio a mí y a Lilia, Mateo soltó la mano de Renata. —Selena, por favor, lo malinterpretes —dijo él. —Renata está criando a su hijo sola, no la tiene fácil. Hoy es el cumpleaños número cinco del niño y quería que sintiera lo que es tener una figura paterna. Solo con mi mirada le dije todo lo que tenía que decir. Me agaché y tomé la pequeña mano de mi hija. —Cariño, dile hola al tío Mateo.
Cuento corto · Romance
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Su Arrepentimiento, Mi Trono

Su Arrepentimiento, Mi Trono

Fui el secreto del Alfa Adrián durante ocho años. Tuvo que llegar el centenario de su abuelo para que finalmente nos llevara a nuestro hijo, Gael, y a mí al territorio de la manada. Juró que los Ancianos de la manada por fin nos habían dado su bendición. Nuestro hijo, lleno de emoción, saltaba en la cama con la medalla de campeón de su torneo juvenil de combate entre las manos. Había luchado con uñas y dientes para ganarla, solo para hacer sentir orgulloso a su padre. Pero en cuanto pusimos un pie en los terrenos de la Mansión Monteverde, lo vimos. Adrián, con los brazos enredados alrededor de una loba rubia, la besaba con intensidad. Con una sonrisa, la presentó: —Mi compañera, Sofía. Gael corrió hacia él para enfrentarlo, apuntando con el dedo la marca de mordida que tenía en mi cuello. —¡Esa es la marca que papá le dio a mamá! ¡Todos la pueden ver! Pero el Anciano Principal de la manada dio un paso al frente. Después de una mirada superficial, soltó una mueca de desprecio. —Un truco ingenioso de magia de sangre. —Dijo con frialdad. —Puede imitar el aroma, pero carece de la conexión profunda del alma que tiene un verdadero vínculo de compañeros. Cualquier lobo con experiencia puede verlo. Me giré hacia Adrián, con el cuerpo completamente paralizado. Él apartó la mirada de mí y acarició con ternura la verdadera marca en el cuello de Sofía, la cual brillaba con un resplandor plateado bajo la luz de la luna. —La Manada Monteverde no aceptará a una mestiza que ni siquiera puede transformarse. —Declaró. —La única digna de estar a mi lado es Sofía. Lo miré, y una risa amarga escapó de mis labios. Pensar que había reprimido mi propia sangre Real Alfa por un hombre como ese...
Cuento corto · Hombres Lobo
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Mi nuevo amor es  mejor que mi ex

Mi nuevo amor es mejor que mi ex

Después de cinco años de matrimonio, por fin quedé embarazada. En un principio, quise darle una sorpresa a Alejandro Montero llevándolo conmigo al hospital, pero él siempre había sido una persona distante y fría, quien constantemente expresaba su aversión por los hospitales. Yo lo entendía y lo aceptaba tal como era, pero nunca imaginé que él también me daría una sorpresa: lo encontré en el hospital acompañando a una compañera recién contratada durante su examen médico. En ese momento, supe que nuestro amor había llegado a su fin. —¿Es tu amor platónico de la universidad, verdad? Les deseo lo mejor —me despedí de él con esas palabras. —No puedo vivir sin ti —me respondió con los ojos llorosos.
Cuento corto · Romance
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