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No más tu falso amor ni ser la sustituta de Luna

No más tu falso amor ni ser la sustituta de Luna

Soy la Omega que el Alfa Carlos recogió de una zona de exilio en la frontera. Después de convertirnos en pareja, me colmó de cariño sin importarle lo que pensaran los demás. Todos decían que el frío y temido Alfa Carlos tenía a una Omega vagabunda en la palma de su mano, desafiando la voluntad de la Diosa Luna. Yo también llegué a pensar que me amaba tanto, que no podía evitar proclamarle al mundo entero su devoción por mí. Hasta que un día, por casualidad, escuché su conversación con su asistente: —Como Alfa del Este, con diez manadas bajo mi mando y tantos enemigos al acecho, si no convierto a Margarita en mi punto débil, en mi única debilidad aparente, ¿cómo voy a garantizar la seguridad de Fiona? Resulta que todas las heridas que sufrí por él… no fueron más que una burla. Si es así, dejaré de ser la Luna del Este. El último día del conteo regresivo, marqué un número: —Acepto su invitación. Estoy dispuesta a ir a la zona fronteriza para realizar investigaciones de hierbas durante los próximos diez años... Cuando descubrió que me había ido, Carlos llegó con los ojos enrojecidos, tragándose su orgullo. —Margarita... ¿de verdad vas a dejarme?
Cuento corto · Hombres Lobo
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El Frágil Hilo del Amor

El Frágil Hilo del Amor

La exnovia de mi ahora novio, Santiago, Isabella publicó un video en sus redes sociales. En el video, se les veía como mi novio y ella estaban jugando a pasarse una carta de poker con los labios. La carta cayó, y sus labios se rosaron, comenzando un beso apasionado a lo que se apartó la grabación de la escena. El pie de foto decía: —¡Sigues igual de torpe! Yo estaba mirando semejante canallada desde el hospital, estaba pasando mucho dolor por que al parecer había tenido un aborto espontaneo. Sin decir nada, le di me gusta y comenté: —Felicidades a ambos. Al instante, Santiago me llamó y empezó a gritarme por celular. — ¿No me digas que vas a comenzar con tus escándalos de mierda? ¡Solo nos estábamos distrayendo un poco con Isabela! ¿Ya que video te vas a poner a inventar? Sabía que, después de doce años de relación, todo lo que había compartido con él era solo una ilusión. Yo no iba a soportar que alguien me engañara, no más. Era pues entonces hora de agarrar mis chiros y marcharme.
Cuento corto · Romance
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Ser Elegido, No Compadecido

Ser Elegido, No Compadecido

La primera vez que viví, mi hermana y yo encontramos dos huevos de dragón. El negro pulsaba con un poder crudo e indómito. Mi hermana, Isabella, lo reclamó sin pensarlo dos veces. El blanco quedó para mí. Una cosa agrietada y olvidada. Solo contenía un susurro de magia. Lo tomé por lástima. En menos de un año, el dragón negro rompió su cáscara y emergió como un hombre tan hermoso que era una maldición. Se convirtió en el arma devota de Isabella, su poder forjando el camino de ella hacia la divinidad. Mientras tanto, el huevo blanco se alimentó de mí. Vertí todo lo que tenía en mi huevo blanco. Mi magia, mi dinero, mi alma. Durante diez largos años, no me dio nada. Todos dijeron que lo abandonara. Pero no pude. Era una huérfana, ignorada por mi hermana. Solo quería un compañero. Pero cuando la plaga oscura arrasó las tierras, el huevo que había cuidado durante una década eclosionó de la noche a la mañana —mientras yo estaba muriendo, él se alzó por encima de mí para salvar a Isabella. Podría haber eclosionado años antes. Podría haber sido humano todo el tiempo. Pero eligió a Isabella. La confundió con su salvadora. Entonces regresé al día en que todo comenzó. Esta vez, Isabella se lanzó primero hacia el huevo blanco, temerosa de que yo lo tomara. Me colgué mi gastada alforja de hierbas al hombro. Les di la espalda a ambos. —Puedes quedarte con los dos —dije con calma—. Yo me elijo a mí misma. En esta vida, juré que no tendría nada que ver con Adrian. Pero ahora, él es quien está lleno de arrepentimiento, dispuesto a dar su propia vida solo para que lo mire una vez más.
Cuento corto · Fantasía
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Morí y se volvieron locos

Morí y se volvieron locos

Me diagnosticaron lupus eritematoso sistémico, ya en una etapa avanzada. El médico no dejó lugar a dudas: me quedaban tres días de vida. Después de colgarme una vez más —como ya lo había hecho cientos de veces—, entendí que no tenía sentido seguir esperando. Tomé el informe médico y fui directo al servicio funerario social. —Hola... Quisiera arreglar algunos asuntos antes de irme —dije con voz serena. Diez minutos después, llegaron ellos. Antes de que pudiera abrir la boca, mi esposo —abogado, impecable y frío como siempre— me soltó una bofetada sin inmutarse. —¿Inventaste una enfermedad terminal solo para quitarle atención a mi hermana? Mi hermano, médico de profesión, me arrebató el informe, lo hojeó sin cuidado y soltó una risa seca: —¿Lupus? Por favor... Ni siquiera eso supiste fingir. Es una enfermedad rarísima. Aguantando el dolor, volví al mostrador, tomé los papeles y se los entregué con calma. La mujer que me atendió notó las manchas en forma de mariposa en mis muñecas. Sus ojos se suavizaron al instante. —Ya no tengo familia —le dije, en voz baja pero firme—. Solo quiero dejar todo en orden. Que me entierren donde sea... Lo único que pido es que mi muerte no le pese a nadie.
Cuento corto · Romance
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Abandono a Mi Novio Infiel

Abandono a Mi Novio Infiel

Tras quedarme embarazada, el último deseo de mi madre, gravemente enferma, fue presenciar mi boda. Después rogarle durante 99 días a mi novio, William Jones, finalmente accedió, aunque yo apenas podía contener la esperanza y el miedo al mismo tiempo. Pero el día de la boda, vestida con mi traje de novia, esperé en el hotel durante todo el día como quien aguarda un milagro que nunca llega. Nunca apareció. La cruel verdad se reveló a la luz cuando alguien descubrió en las redes sociales una foto de su certificado de matrimonio...¡que había publicado un mes antes! Resultó que, un mes antes, ya se había casado con su amiga de la infancia, Carolina Aston. Al enterarse de la noticia, mi madre sufrió una crisis que, lamentablemente, la llevó a la muerte. William me envió un mensaje: “Lo siento, cariño. Carolina se ha torcido el tobillo y tengo que cuidarla.” “¿Qué te parece si volvemos a celebrar la boda el mes que viene? Esta vez te compensaré como te mereces.” Un mes después, William preparó una boda lujosa y grandiosa, esperándome en el hotel con un traje de alta costura. Pero lo único que recibió fue mi informe de aborto, un recordatorio frío y cruel de la traición. En el reverso del informe, solo había una frase: —William, adiós para siempre.
Cuento corto · Romance
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Camino a la iluminacion

Camino a la iluminacion

El día de San Valentín, descubrí que mi cuñada estaba engañando a mi hermano, no soy muy buena comunicándome, no encontré una mejor manera para decirle que escribirle lo que vi. Sin embargo, él me gritó furioso, no pudo aceptarlo, nunca ha confiado en mí, ¿Cómo podría pues creerme? Me grito y diciéndome que me largara, me señalo de destruir su única felicidad, que es solo ella. Más tarde, mi cuñada llamó a su exnovio, quien terminó secuestrándome en un lejano lugar. Se burlo de mí por no hablar y me obligó a vender docenas rosas en el mercado nocturno, odie aquel día. Intenté pedir ayuda a mi hermano, pero él respondió con fastidio: —¿Puedes acaso dejar de fingir? No tengo tiempo para ponerme a jugar a las escondidas contigo. Cuando un camión me atropelló por accidente, mi hermano seguía dulcemente engañado en los brazos de su esposa. Ja, ja. Que ironía. Después de eso, por fin encontré mi liberación, mi verdadero camino comienza ahora. Si reencarno en esta vida o en la otra, quiero tener un hermano diferente, uno que tan siquiera no me deteste estaría más que suficiente.
Cuento corto · Drama Realista
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Abandonada Por Mi Alfa Y Nuestros Gemelos

Abandonada Por Mi Alfa Y Nuestros Gemelos

Cuando me vi rodeada por la manada de forasteros lejos de nuestro territorio, intenté contactar a mi pareja, Ricardo, mediante el enlace mental, suplicando ayuda. Sin embargo, él me rechazó quince veces, hasta que finalmente bloqueó el enlace por completo. Al final, me desplomé agotada y perdí el conocimiento, mientras mi loba aullaba desesperada. Cuando desperté en la enfermería, Santiago, el Comandante de la Manada de Hombres Lobo, estaba sentado en silencio a mi lado. Él fue quien recibió mi desesperada llamada mental. Dirigió a sus guerreros, aplastó a los forasteros y me salvó de las garras de la muerte. Al mirar sus ojos preocupados, ya no dudé más, respiré hondo y, con una determinación inquebrantable, dije: —Santiago, he tomado mi decisión. Me iré al Territorio del Norte para entrenar, partiré en dos días. Diez minutos después, Ricardo irrumpió en la habitación con Esperanza, su supuesta hermana adoptiva, y nuestros gemelos detrás. Pateó la puerta y me señaló, gritando con furia helada. —¿Montaste todo este espectáculo solo para opacar a Esperanza? ¿Te das cuenta de cuánta fuerza de los guerreros desperdiciaste, solo para alimentar tu vanidad? ¡No mereces ser una Luna! Mi hijo mayor, Cristóbal, me lanzó una mirada penetrante y se burló. —¿Dónde está la herida, mamá? Te ves perfectamente bien. ¿Fingiste todo esto solo para llamar la atención? Mi hijo menor, Diego, me miró con ojos llenos de decepción. Negó lentamente con la cabeza y susurró. —Mamá, ¿nos mentiste otra vez... solo porque queremos más a Esperanza? Esperanza se aferró a la mano de Ricardo. —Lo siento, Carmen... no volveré a celebrar mi cumpleaños. Por favor... deja de causarle problemas a Ricardo y a los gemelos. Apreté los puños e impedí que Santiago se levantara para defenderme. Los vi marcharse a a los cuatro, sin mirar atrás. Entonces, me volví hacia Santiago y, con gélida claridad, dije: —Esta vez, no tengo dudas ni arrepentimientos. Me iré contigo al Territo.
Cuento corto · Hombres Lobo
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Lejos De Mi Alfa Y Su Hermanita

Lejos De Mi Alfa Y Su Hermanita

Leah, la hermana adoptiva de Logan, hizo un berrinche monumental durante nuestra fiesta de compromiso; fue un episodio más de su diagnosticada ansiedad por dependencia de cachorra. Pero después de esa noche, le di un ultimátum a Logan: si no lograba formalizar su vínculo antes de que yo cumpliera los treinta años, tendría que elegir: ella o yo. Logan estaba convencido de que jamás lo dejaría. A fin de cuentas, yo me sentía atada por el último deseo de mi madre en su lecho de muerte: quería que me uniera al guerrero hombre lobo que me había amado durante diez años. Diez años juntos. Doce promesas rotas de que mantendría a Leah bajo control. Y entonces llegó mi cumpleaños número veintinueve... nuestra decimotercera fiesta de compromiso. Leah me encerró en el baño, me robó el vestido y se paró junto a Logan ocupando mi lugar. Sonreía, radiante, apropiándose de todo lo que me pertenecía. Cuando por fin logré salir, mi vestido estaba hecho trizas. Encaré a Logan, pero él se limitó a decir: —Alison, por favor, perdónala. Te juro que esta es la última vez. Bajé la mirada hacia el vestido destrozado que mi madre había cosido entre dolores y enfermedad... y reí. Logan suspiró aliviado, pensando que lo dejaría pasar una vez más. Pero no fue así. Me di la vuelta y me marché sin decir una sola palabra. Tras una década juntos, él creía que yo le pertenecía. Pues estaba muy equivocado. No sabía que existía alguien más capaz de darme la felicidad y cumplir el deseo de mi madre.
Cuento corto · Hombres Lobo
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Después de Que el Alfa Fingió Su Muerte, Corté el Vínculo de Compañeros

Después de Que el Alfa Fingió Su Muerte, Corté el Vínculo de Compañeros

Desde que perdí a Carlos, mi Alfa, en una brutal pelea contra unos forasteros despiadados, había estado criando a nuestro pequeño hijo, Felipe, completamente sola. Mi antigua manada había estado presionándome para que tomara un nuevo Alfa, con la finalidad de que Felipe y yo tuviésemos protección. Pero realmente creí que mi vínculo de compañero con Carlos era inquebrantable. Entonces, durante la ceremonia de Luna de Sangre, en el quinto aniversario del «sacrificio» de Carlos, escuché por casualidad a su padre, el viejo Alfa Marco, despotricando contra el silencioso hermano gemelo de Carlos, Román. —¡Carlos! ¡Maldito lobo! ¡Fue Román quien cayó en el Acantilado de la Luna de Sangre hace cinco años! ¡Él era el que estaba maldito! ¿Fingiste tu muerte y viviste como Román, para proteger a Alicia? ¡Le mentiste a toda la manada, a tu compañera sagrada y a tu propia sangre! ¿Valió la pena? Durante cinco años, Elena ha criado a Felipe desde que era un cachorro, completamente sola. Le diste a tu supuesto «sobrino» un «padre» falso, pero ¿alguna vez pensaste que el día que te pusiste la máscara de Román, Felipe perdió a su verdadero padre para siempre? Sentí como si un rayo me hubiera alcanzado. Después de que Carlos «había muerto», Román había sido el tío devoto, «cuidando» de Felipe y de mí. Nunca imaginé que era Carlos disfrazado. ¡¿Hizo todo eso solo para proteger a Alicia, la compañera destinada de Román, que ya estaba embarazada?! Esa noche, bajo la luna brillante, me escabullí y le envié un mensaje a mi primo, el Beta Jefe de la Manada Luna Plateada: «Dile al Alfa Luciano que yo, Elena, acepto su propuesta de cortejo.»
Cuento corto · Hombres Lobo
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Mi Dulce Venganza en Wall Street

Mi Dulce Venganza en Wall Street

La fiesta de mi compromiso con Eduardo, un magnate del mundo financiero, tuvo lugar en Las Vegas. Todo marchaba de maravilla hasta que decidimos jugar verdad o reto. Una compañera de trabajo de Eduardo me clavó la mirada. —Espero un bebé, y el padre es tu futuro esposo. El lugar se llenó de risas. Todos creyeron que se trataba de una broma, todos menos Eduardo. Una vez que terminó la celebración y volvimos a casa, noté que estaba muy nervioso. —Julia realmente está esperando un hijo mío —confesó—. No te confundas, entre nosotros solo hay una relación fraternal. Ese día nos encontrábamos en un viaje de trabajo, acompañando a un cliente que acabó completamente ebrio, y sin querer terminamos teniendo relaciones. Ella pertenece a una familia aristocrática británica, le importa mucho mantener su reputación intacta y jamás se casaría conmigo. Su única intención es tener al bebé y criarlo por su cuenta. —¿Y ahora qué va a pasar? —Como voy a ser padre, tengo que asumir mi responsabilidad. Entre semana me quedaré en el departamento que le alquilé para acompañarla durante el embarazo, y los sábados y domingos volveré a casa. Tendremos que aplazar nuestra boda por un tiempo. Una vez que nazca el bebé, entonces podremos realizar la ceremonia. Esbocé una sonrisa forzada. Al parecer ya tenía todo resuelto. Simplemente había venido a informarme de su decisión. Él suspiró con alivio, tomó su maleta Rimowa y se marchó sin mirar atrás. Me limpié las lágrimas y comencé a guardar todos los recuerdos de nuestra relación. De pronto, mi celular comenzó a sonar. La voz al otro lado sonaba alterada y llena de emoción. —Mariana, la verdad es que te amo perdidamente. No te cases con él, cásate conmigo. Me quedé sin palabras por un instante y le contesté: —De acuerdo.
Cuento corto · Romance
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