Narrado por Teo
La tensión quedó flotando en el aire.
Yo no sabía si había dicho demasiado… o si había dejado de decir lo que realmente importaba. Solo sabía que la estaba perdiendo. Aunque estuviera ahí, lavando tazas en mi cocina, con la misma calma silenciosa de siempre, ya no era mía.
El teléfono vibró sobre la mesa.
Una vez. Dos, tres.
Ella no se movió, pero vi cómo su espalda se tensaba.
Miré la pantalla y era Dante.
El nombre apareció en letras claras, como si me lo escupieran en la car