Narrado por Karina
El eco del martillo del juez todavía resonaba en mi mente cuando abandonamos la sala. Aquel sonido, seco y definitivo, fue como una campanada de cierre a un ciclo de sombras que había durado demasiado. Los padres de Dante ya no eran intocables, ya no tenían el poder de reescribir la historia a su favor. Las cadenas que habían colgado sobre otros ahora se cerraban en torno a ellos.
Tomé la mano de Teo mientras bajábamos los escalones del tribunal. Su palma estaba húmeda, y sus