Narrado por Teo
Desperté con el corazón tranquilo.
No fue un despertar brusco, ni de esos en los que uno vuelve del sueño como escapando de algo. Fue lento. Cálido. Como si por primera vez en años, mi cuerpo y mi cabeza hubieran pactado una tregua.
Ella estaba a mi lado.
Karina dormía de costado, con una de sus manos bajo la almohada y la otra aferrada a la sábana como si aún me buscara. Su cabello se derramaba sobre la funda blanca, revuelto, suave. Tenía el entrecejo ligeramente fruncido, como