NARRADO POR TEO
El correo llegó a las 3:48 a. m.
No era la hora, ni la fuente del mensaje, ni siquiera el asunto lo que me desveló. Fue el contenido.
Fue el nombre de mi padre, su fotografía pixelada al pie del documento, la fecha de hace tantos años, y esa maldita palabra en mayúsculas: “CULPABLE”.
Culpable de manejar bajo los efectos del alcohol, culpable de ignorar los semáforos, culpable de causar una colisión frontal, culpable de matar a los padres de Karina.
Me quedé inmóvil frente a la p