Becca dejó caer el teléfono sobre la cama. El silencio del apartamento la envolvió, pero en su interior todo era un estruendo desgarrador. El video seguía reproduciéndose en la pantalla, aunque ella no tenía ya fuerzas para detenerlo.
Las palabras de Camelia resonaban en su mente. Y, por primera vez, Becca sintió que esa mujer tenía razón.
Mientras tanto, en la clínica, Aurora descansaba recostada sobre Asher. Sus dedos aún enredados en los de él, como cadenas invisibles. La sonrisa en su rostr