Una hora más tarde Aurora fue llevada a la clínica, donde Camelia la esperaba. Pues en medio de su traslado, esta se comunicó con ella de inmediato. Y le ordeno a los paramédicos que la llevaran a un lugar donde ella estuviera cuidada por personal de confianza.
Apenas Aurora cruzó la puerta, se abalanzó sobre ella, clavándole los dedos en los brazos.
—¿Qué crees que estás haciendo? —le pregunto sacudiéndola con fuerza—. Escúchame bien: no voy a permitir que ensucies la imagen de mi hijo. Más va