303. CONTANDO LO SUCEDIDO
MINETTI:
Ignacio estaba todavía recuperándose de sus propias heridas. Era un buen hombre. Quería con todo su corazón a Damián. No lo presioné, dejé que dijera lo que había venido a decir.
—No, no, señor —negó de inmediato—. Esa peritonitis que tuvo lo dejó muy mal. Sigue en coma y los médicos no saben si despertará. Pero no vine por eso. Señor Minetti, yo sé que ustedes dos tienen sus diferencias, y que por esto último que le hizo a su señora, usted a lo mejor no quiera saber nada de él. No