357. DAMIÁN Y LUCI
LUCILA:
Damián siguió contando sin hacer caso a lo que le había dicho. Después de hacer todo lo que hizo con su esposa en el juzgado, la había mandado con los guardias a la casa en Marsella, diciéndole que no podía irse hasta que él llegara. Elsie se había molestado mucho; nunca antes la había visto así.
—Estoy cambiando mi opinión de ti, eres malo —dije volviendo mi atención a la computadora.
Me imaginaba a la pobre chica sufriendo por culpa de este hombre malvado. Lo escuchaba reír f