294. CONVERSANDO ENTRE NOSOTROS
MINETTI:
Lilian asiente en silencio de una manera cargada de culpa. Conozco a mi mujer; sé que ella es demasiado espontánea y me gusta que sea así. Tengo que enseñarle a ser la jefa. Le puse a los mejores hombres que tengo para cuidarla, pero ella tiene que aprender a dirigirlos.
—Cierto, siempre tengo este miedo de que ellos me digan que no —confiesa sin dejar de mirarme.
—No lo harán, Lili. Pueden advertirte del peligro, pero irán contigo aunque sepan que van a morir —le aclaré de inmediato