280. UNA CONSULTA INESPERADA
LILIAN:
Me quedé en blanco por unos segundos. Sentía una sensación extraña en la manera en que me trataba el director, pero, sobre todo, en cómo me miraba Alessandro y cómo estaba atento a todo lo que hacía el doctor Rufino. No contesté de inmediato, por lo que me concentré en tratar de recordar todo lo que había hecho ese día.
—Bueno…, hoy tenía que hacer guardia. El señor Minetti aquí presente me fue a buscar; llegó justo a tiempo para impedir que Humberto y Estefan le volaran la cabeza a A