Capítulo 51. Por una buena causa
Ella parpadeó, desconcertada.
— ¿Qué quieres decir? Sé que tus honorarios son costosos, y aunque no creí que quisieras cobrar, yo puedo pagarte…
—No me refiero a dinero.
Verónica se puso muy roja.
— ¿Te refieres a que te pague en especies entonces? —Inquirió con una ceja levantada.
—Quiero decir —respondió él, con la calma peligrosa del que sabe el efecto que causa— que no será solo una demanda laboral, será una guerra de reputaciones. Y si me meto ahí, me enfrento al mismo cír