Capítulo 85. El eco de una cultura que juzga antes de escuchar
En cuanto Mauricio regresó a la casa, observó que Verónica y su madre estaban en la cocina amasando masa para pan.
— ¿Estás segura que puedes hacer eso? —Le preguntó a Verónica.
—No es gran esfuerzo, estoy bien —dijo Verónica sin mirarlo, era obvio que estaba incómoda con él.
Mauricio no lo toleró, prefirió llevar a su hijo a la cancha de fútbol y sudar sus frustraciones.
Sentados con sendas tisanas cada uno, Mauricio descubrió que su hijo ya se daba cuenta de más de lo que creía.