Ecos en la oscuridad
La noche había caído y el aire fresco de la tarde se volvía frío en mis pulmones mientras caminaba solo por las calles que conocía de memoria. Los faroles parpadeaban, lanzando destellos intermitentes que alargaban las sombras de los árboles como si fueran garras que se extendían por el asfalto. Cada paso resonaba con un eco hueco, recordándome que nada volvería a ser igual.
Ana me había llamado antes de que saliera de casa, su voz cargada de una mezcla de miedo y determin