Sofía
Los cubiertos son demasiado pesados.
Los vasos demasiado claros.
Los candelabros proyectan sobre el mantel blanco sombras demasiado perfectas, como si todo el decorado conspirara para sofocar lo que siento.
Todo aquí está demasiado controlado, demasiado pulido, demasiado él, Elio, todo es a su imagen aquí. Le gusta controlar todo y se nota.
El silencio se estira. No es un silencio incómodo. No.
Es un silencio estratégico.
Un silencio donde cada latido del corazón es una confesión