Unos días después. La rutina de la casa segura se ha instalado, una rutina extraña, hecha de silencio y miradas por la ventana. Los agentes cambian, anónimos, profesionales. Nos traen comida, ropa sencilla, libros. Ningún periódico. Ninguna noticia del mundo.
Luego, una mañana, el Maestro Kessler regresa. Su traje es el mismo, pero su actitud ha cambiado. Ya no parece una rata que muerde. Luce… grave.
— El acuerdo está finalizado, anuncia en el pequeño salón. Los cargos han sido oficialmente ab