La noche se cernía sobre las costas de Marsella como un manto denso, cargado de presagios. El mar rugía con furia mientras el viento golpeaba las banderas rojas de la Fortaleza, ondeando como lenguas de fuego bajo la luna. En la sala de mando, Serena, Dante y Mikhail observaban el mapa holográfico que parpadeaba con coordenadas, rutas de extracción y puntos de asalto. Aquella no sería una misión más; sería el principio del fin para Lorenzo y su red.
—Esta es la última vez que lo intentamos con