Sujeto el arma con cuidado y avanzo en sigilo, odio, odio estar en campo, lo mío es estar frente a un monitor, analizando varias cámaras a la vez y detectando el más mínimo movimiento, al estar aquí me siento expuesto en más de una manera, pero este jodido lugar no tiene cámaras de ningún tipo para intervenir, ni siquiera un sistema de seguridad, es la primera vez en años que hay problemas en mi zona y no los puedo resolver con un simple clic de mi computadora, o una orden a distancia, esto apesta.
Desde hace semanas noté el ingreso en mi zona de más camiones de productos para la construcción, comencé a darles atención y seguimiento, el problema era que esos camiones no llegaban a ningún almacén, a ninguna obra en proceso, algún distribuidor así que
¿A qué venían?
Las cámaras intervenidas de la ciudad los captaron desviándose a una zona alejada y abandonada, donde no hay cámaras para ver que rayos hacen acá, tengo una mala espina atorada.
Por ahora solo quiero averiguar de qué se trata esto para saber qué medidas tomar; puntuales como los esperaba, los camiones llegan y se estacionan en el interior de una desgastada y abandonada bodega, unos hombres bajan de un salto del lugar del conductor y se dirigen a la cabina de carga, abren las puertas y solo alcanzo a ver cajas metálicas
— ¡Rápido, salgan no tenemos toda la noche!
El hombre se queda parado al frente, poniéndose ambas manos en la cintura en lo que mira la oscuridad de la cabina, arrugo la frente manteniéndome en mi escondite.
¿Con quién habla?
Sonido del interior me obliga a poner atención, siluetas comienzan a aparecer y varias mujeres empiezan a bajar del camión, me quedo frío ante lo que mis ojos presencian, los dos hombres comienzan a caminar y las mujeres los siguen hasta una puerta qué sale de la bodega, donde puedo ver que otro camión espera.
Las chicas se aproximan al otro camión, uno de los hombres regresa para sacar a una de las chicas de la fila, la toma del cabello con rudeza, ella grita, las demás mujeres desaparecen, comienzan a caminar más rápido con la cabeza agachada en lo que se llevan a esa mujer de vuelta al camión por el que salieron, la arroja al suelo y veo como el tipo saca un arma.
— ¡Por favor no me mate! .- la súplica de la mujer es un grito desgarrador lleno de miedo, siento un escalofrío en cada poro de mi piel, sin pensarla comienzo a acercarme en sigilo.
— Viste cosas que no debías, no sabemos que tanto escuchaste... eres cabo suelto niña.
El hombre sube el cañón del arma para apuntar directamente a la cabeza, una detonación llena el aire, la cabeza del hombre se mueve ligeramente atrás y su cuerpo cae al suelo en un golpe seco, la chica que se había llevado las manos a la cabeza no da crédito a lo que ve, sin perder tiempo me acerco a ella para tomarla del brazo, en cuanto siente mi tacto da un brinco y pretende alejarse.
— ¡No tenemos tiempo, nos descubrirán! ¡Corre!
Al principio sus pies están plantados en su sitio, está algo aturdida por lo que acaba de ver y no es para menos, pero es momento de correr, si nos descubren no solo me tengo que enfrentar al otro hombre que venía con él, si no también a los del otro camión que desconozco cuantos sean, estoy claramente en desventaja, necesitamos escapar.
Milagrosamente las piernas de la chica reaccionan, comienza a correr junto conmigo, salimos por un hueco por el que entré y nos adentramos en la oscuridad, todo el terreno está lleno de rocas pequeñas y maleza seca, noto que la chica comienza a caminar con dificultad, me doy cuenta de que no tiene zapatos, la tomo en brazos y corro junto con ella.
Llegamos a mi auto oculto en la maleza, abro la puerta del copiloto y la deposito con cuidado en el asiento, miro a la bodega, no tardarán en encontrar el cadáver del sujeto si no es que ya lo hicieron, brinco por encima del cofre y enciendo el auto, con las luces apagadas manejo en reversa para salir del lugar.
Le lanzo una mirada a la chica que está a mi lado, abraza sus rodillas y mantiene los ojos muy abiertos observando la bodega.
— ¿Estás bien? ¿Estás herida? .- le pregunto con voz calmada para no alterarla, ella no me voltea a ver, solo asiente lentamente — Yo te ayudaré... estás a salvo conmigo, te lo juro.
Ella solo se abraza más a sus piernas y recarga la cabeza en el cristal.
˜˜˜˜˜˜˜˜˜˜
Traje a la chica a una de mis casas de seguridad, cuando llegamos se quedó completamente dormida, la cargué y la deje en una de las habitaciones, dormir me resultó imposible, son las 5 am, estoy en la barra de la cocina con una taza de café humeante cuando noto movimiento, envuelta en las sábanas la chica se acerca a donde estoy.
— No puedo dormir... - me dice con la voz apagada, se mira tan pequeña envuelta en esa sábana, me levanto y me acerco a la mesa para abrirle una silla. — Me querían matar porque yo alcancé a ver un hombre, lo llamaron Iván, yo regresaba del baño, lo único que escuché fue algo de pertenecer a Gioyi algo así…
Me quedo rígido unos segundos, después volteo a verla poniendo mi total atención en ella.
— ¿Gioielli?.- ella asiente con rapidez.
— Si, eso fue lo que dijeron exactamente.
Me llevo la mano a la frente, esto está peor de lo que imaginaba.
˜˜˜˜˜
Estoy sentado en mi escritorio mirando mi celular, una doctora está revisando a la chica, tan solo tiene 19 años... no sabía mucho, pero lo poco que miró y escuchó es más que suficiente, y las personas que la tenían lo sabían, por eso intentaron matarla.
Antes de empezar averiguaciones necesito asegurarme de algo, tomo mi celular y llamo a Tayler, este atiende a la segunda llamada.
— No me digas que se volvió a colar una foto de mi rostro. - se queja al otro lado de la línea, ojalá fuera eso.
— No, tengo una pregunta que hacerte, ¿te uniste al tráfico de personas?
Se hace un largo silencio en la línea, si la respuesta es un sí Stefan lo matará.
— Tienes suerte de no estar frente a mí por qué te rompería la cara a golpes por hacerme tremeda pregunta estúpida. ¡Claro que no! ¿¡Por qué m****a me preguntas eso?!.- suspiro.
— Empezaron a entrar unos camiones extraños en mi zona, descubrí que trafican personas, chicas, rescaté a una, ella me dijo que escuchó que mencionaron pertenecer a Gioielli.- de nuevo una larga pausa.
— Nos quieren incriminar...
— Exacto, tengo un nombre, comenzaré a averiguar, necesito que tú también investigues lo que puedas, ambos nos movemos en la oscuridad, pero esto no es algo que pueda encontrar en la red, y yo no soy tan sociable.
— Moveré contactos, en cuanto tenga algo te avisaré.
— Hecho.
Termino la llamada, esto no me huele nada bien.