Capítulo 88. Paolo en carne y papel
Alessia
La sala huele a moqueta cara y a calma comprada. Es un hotel neutral en un barrio que finge indiferencia: ventanas altas, café tibio en tazas de cerámica.
Paolo llega con la puntualidad de quien tiene la paciencia como arma; su traje está impecable y su voz medida. Cuando me mira hay algo parecido a una curiosidad bien entrenada, no a desprecio. Está contento de verme en persona: la pelea que hace por cartas y papeles quiere siempre un rostro frente a quien cortará su camino.
—Alessia —