Capítulo 64. Paolo regresa
Valeria
La casa segura respira como un animal al que le contamos el pulso. Huele a papel recién cortado, a tinta fría, a lluvia que no termina de caer. Todos me miran. Yo abro la carpeta como quien descorre una mortaja.
Extiendo los mapas. Las líneas no son rutas: son venas. Pongo sobre la mesa puertos chicos, cuentas limpias por fuera y podridas por dentro, fundaciones que prometen agua donde solo hay sed. Paolo siempre estuvo aquí. Solo apagó la luz para que viéramos peor.
—Habla —dice Dante.