Capítulo 65. Fuego en la plaza
Dante
La ciudad amanece con gusto a cobre. El aire trae sirenas que aún no suenan y pasos que todavía no corren. En la mesa está el plano de la plaza: entradas, salidas, sombras. Hoy el vidrio se mira a sí mismo.
—Roselli llega a las once —dice Valeria—. Le gusta que lo vean a la luz.
Asiento. Alessia coloca una rosa sin tallo sobre el centro del mapa. La flor es un punto rojo. Sus ojos dicen guerra con la calma de un altar.
—Imagen contra imagen —responde—. Yo muevo flores y música. Él creerá