Capítulo 6. Sombras en el mar
El mar de Sicilia no duerme nunca. A esta hora, poco antes de la medianoche, se mueve con una calma engañosa. Desde mi terraza lo observo como a un animal enorme que respira en ciclos silenciosos, esperando el instante preciso para mostrar los dientes.
Las olas parecen retirarse solo para acumular fuerza y regresar con más violencia. El mármol frío bajo mis botas refleja la luz de la luna, y la brisa nocturna me trae el olor a sal mezclado con ese matiz metálico que muy pocos perciben. Yo sí. S