Capítulo 7. La Reina Negra
Tres noches después la veo en persona. El lugar es un club privado en la costa amalfitana, cerrado al público por la noche. El salón está iluminado por lámparas bajas, con música de jazz flotando en el aire como humo.
Valeria entra como si el mundo le perteneciera. Vestido negro ceñido, escote afilado como una declaración de guerra. Camina con la seguridad de quien sabe que cada mirada le pertenece. Sus ojos se clavan en mí como cuchillos.
—Salvatore —dice con esa sonrisa cortante—. Qué gusto v