Capítulo 39. La máscara resquebrajada
La ciudad ya no murmura. Los papeles falsos ardieron frente a todos, y las pruebas que llevamos fueron tan contundentes que hasta las bocas más venenosas callaron. No hubo aplausos ni festejos; no los necesitamos. El silencio fue victoria suficiente.
Ahora, de regreso en la mansión, ese silencio se siente distinto. Ya no es amenaza. Es alivio. Es la calma que queda después de una batalla que nadie vio, pero que todos entendieron.
Camino junto a Dante por el pasillo del ala principal. No habla.