Celeste.
—Dame tu mano —le pidió a Kael.
El alfa estiró su brazo de mala gana al ver que Carolina tenía una pequeña navaja y la había limpiado con alcohol.
Me preguntaba cómo la misma sangre de Kael podría evitar el control de Scarlet. Él arrugó la expresión cuando Carolina le hizo una raja en la mano.
—Muy bien… solo tres gotas —indicó, con sumo cuidado de no pasarse.
Le dio un trapo limpio para la herida, y yo me sentí inútil por estar mirando sin hacer nada.
Me mordí el labio inferior.