Narrador.
El campo detrás de la cabaña estaba lleno de risas suaves y pasto desordenado. Era día de coronas mágicas, según Sienna, quien había reunido todos los ingredientes que ella consideraba “altamente poderosos”: flores medio marchitas, ramitas con forma de letras, piedritas brillantes y trozos de tela que alguna vez fueron parte de una cortina.
Miriam la observaba desde una piedra baja, con expresión seria y manos cruzadas.
—¿Estas flores tienen magia?
—¡Imaginaria! —dijo Sienna, coloc