Celeste.
Nuestro camino había culminado en un pueblo lleno de mujeres con ropa de época, era muy extraño.
Nunca tuve que toparme con una bruja, así que me impactó ver que tenían aspectos femeninos notorios, y no narices puntiagudas, ni lunares prominentes en el rostro.
—Vamos, una de ellas debe de guiarnos hasta su líder —comentó Kael.
Sostuvo mi mano con ternura, y mi corazón se aceleró por completo al recordar el íntimo momento que tuvimos hace unos días.
Pero, ¿qué éramos? ¿Luna y alfa?