Narrador.
Era un mediodía brillante, y Sienna estaba en el patio trasero de la cabaña como de costumbre, sentada sobre una manta, rodeada por flores, ramitas y una piedra que emitía energía ancestral del sol, según ella.
Llevaba una hora organizando coronas de amistad y etiquetas secretas de misión emocional, cuando Kenzo apareció con los brazos cruzados y el ceño fruncido.
Sienna notó que tenía una carta en la mano.
—Te dejaron esto —habló, lanzándola frente a ella como si fuera un objeto so