Celeste.
Un nuevo día de entrenamiento llegó, y Kael se estaba comportando de forma normal después de lo que pasó en el río hace dos días…
Y yo que no dejaba de pensar en eso, me costaba concentrarme. Los nervios los tenía a flor de piel.
—Celeste, ¿me estás escuchando?
Parpadeé.
No había escuchado nada de lo que dijo. Me quedé tan absorta en mis pensamientos que recibí un suspiro cansado de su parte.
—Eh, ¿me lo repites? —pedí, jugando con mis dedos.
—La pelea contra el clan de vampiros