Alessandro estaba realmente furioso al enterarse de que Anabella estaba detrás del secuestro de Natalia. La rabia le quemaba la sangre, tan intensa que, al ver el video, lanzó el teléfono contra el suelo con un golpe seco que resonó en todo el despacho. Sus ojos, oscuros y encendidos, parecían brasas. Lo que le habían hecho a su esposa lo pagarían muy caro.
Reunió a todos sus hombres en La Camorra, el lugar donde la organización de los Farreti celebraba sus reuniones y desde donde dirigían el n