El oleaje de la fosa de Milos lamió los costados de acero negro del buque panameño con una violencia sorda, mientras el olor a ozono y a cable quemado inundaba la sala de control destruida. En las pantallas principales, el gráfico de transferencia de Byzantium se congeló de forma definitiva en un cuarenta y dos por ciento, dejando a los servidores de la red profunda de Mayfair a oscuras y sin el código de exclusividad de la tiara. Habíamos cortado el cordón umbilical de los ladrones en mitad de