Capítulo 43

Stefan

—¿Qué pasa, nena? ¿Ya no eres tan valiente? —mi tono era puro veneno dulce, un desafío que sabía que ella no iba a ignorar.

Su respuesta fue más un gruñido que una palabra coherente, pero sus caderas comenzaron a moverse contra mi mano, buscando más. Siempre más.

Mi sonrisa fue cruel mientras mi dedo presionaba y acariciaba su punto más sensible, sin darle tregua. La escuchaba gemir, sus jadeos llenando la habitación como la sinfonía más jo
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