Morgan
El rostro de Stefan se mantiene inmutable, como si no le afectara en absoluto la furia en mis ojos. Esa arrogancia suya, esa forma en la que actúa como si tuviera todo el control, me hierve la sangre. Y lo peor de todo es que una parte de mí, una parte que odio admitir, responde a eso con un deseo abrasador.
El recuerdo de su boca sobre la mía me persigue. Sus labios firmes y expertos, su lengua reclamando la mía con una intensidad que hace que mis rodillas flaqueen. Tres veces. Me h