Aceptar vivir bajo el mismo techo que un hombre lobo quizá no sea la decisión más sensata que he tomado en mi vida. La verdad es que nunca me preocupé por aprender sobre su especie. En mi pueblo solo éramos humanos, y nuestro conocimiento sobre los licántropos se limitaba a saber de su existencia y del peligro que representan. Los rumores que nos llegaban hablaban de bestias con forma humana, capaces de cambiar de aspecto a voluntad y de devorar a una persona sin pestañear. En lo más profundo d