El libro permanecía guardado bajo mi almohada. Sus palabras —"afines", "reclamados", "resonancia"— habían germinado dentro de mi cabeza, echando raíces en cada recuerdo, cada mirada. ¿Sería yo una de esas personas con afinidad hacia los lobos? Quizás solo soy una tonta humana, buscando una excusa que justifique por qué está comenzando a sentirse atraída por su jefe el Alfa.
Por ahora la vida, terrenal y exigente, no se detiene para contemplaciones. Los gemelos, tenían hambre. Y su hambre era u