TANYA RHODES
—Noah… Si no puedes controlarte, entonces date un baño de agua fría —dijo Viggo acercándose con el ceño fruncido—. ¿No has lastimado lo suficiente a Tanya? ¿Quieres herirla aún más?
Las palabras de Viggo fueron suficiente para que Noah me soltara y le dedicara una mirada cargada de rencor.
—Suficiente —solté tomando el rostro de Noah y obligándolo a verme a mí—. Basta, no hagas esto. Por favor. Estás ebrio, no hagas nada de lo que te vayas a arrepentir.
Me asomé por un costado, v