62. BAJO LA LLUVIA
[SOFÍA]
El aire de Milán está denso, como si la ciudad supiera guardar secretos y al mismo tiempo deseara gritarlos. Salimos del local donde nos escondimos hace apenas un rato, intentando convencernos de que lo del fotógrafo fue solo un exceso, nada más. Francesco camina unos pasos por delante, y yo lo sigo con el corazón desbocado, porque sé que su silencio esconde tormentas.
No pasa ni un minuto cuando el cielo se desploma. Una cortina de agua cae con furia, sin aviso, borrando los contornos