[FRANCESCO]
Veinte años después.
Hay un tipo de ruido que nunca se olvida.
No es el rugido del motor —aunque ese también se te queda pegado a los huesos—, sino el silencio que lo antecede. Ese segundo exacto antes de que un coche salga del box y el mundo entero contenga el aire. Lo aprendí joven, lo viví mil veces, y aun así hoy me atraviesa distinto.
Porque hoy no soy yo el que va a correr.
Hoy, por primera vez, es Giuliano.
Lo veo desde el muro, con el casco bajo el brazo, el mono impecable,