Él tuvo un accidente.
En la tarde noche, las niñas charlan por una videollamada, y los adultos se dan miradas cargadas en medio de todo.
—Déjame hablar con mamá, ¿puedes?
Valentina asiente dándole el teléfono a su madre mientras ella continua haciendo sus tareas.
Beatrice se aleja para poder hablar tranquila.
Raúl se asegura de que Romina también esté fuera de su alcance.
—Yo…
Los dos hablan a la vez y ríen, con las mejillas rojas.
Raúl suspira.
—¿Es posible que ya la extrañe, señorita Durán?
—Como yo a usted, señor Meléndez…
—Entonces… ¿Nos veremos mañana?
La mujer sonríe ampliamente.
—Hay que mantener las cosas al margen, señor Meléndez, recuérdelo —le dice, por lo que él rueda los ojos fingiendo dramatismo. Ella ríe y luego se pone un poco seria para agregar: —Mañana les diré a todos en la junta que… ya sabe.
Se lo dijo con seguridad a Theodore, pero ahora es distinto.
Del otro lado, el corazón de Raúl se acelera.
—¿Que soy el padre de Valentina? —culmina. Como quisiera que ella supiera que es verdad. E