Esa noche, Raúl la llevó a su nuevo hogar, ya completamente equipado, y con la habitación principal preparada con rosas y corazones para su encuentro. Él la tomó, prometiéndose a sí mismo n volverla a defraudar, cuidarla, respetarla. Y ella se entregó, depositando su plena confianza y su corazón, sabiendo que, incluso si la vida les daba problemas, podrían superarlo, juntos.
Tuvieron una pequeña luna de miel de dos días en Key West, y regresaron a sus respectivos antiguos hogares porque estaban