Tras una noche llena de alegría, fantasías del futuro y besos apasionados, la mañana de navidad llega. Así que ambos se levantan temprano, para colocar los regalos debajo del árbol.
Cuando todos despiertan, bajan, oliendo el aroma del café. Los niños se toman de la mano y corren hasta el árbol, gritando al ver muchos regalos con sus nombres.
Todos se reúnen en la sala para compartir el momento mientras Beatrice y Raúl, cómplices, dan café, pan, galletas, y se dan miradas cómplices.
Romina ayuda