Sembrando dudas y destrucción.
Tras comprar la pastilla y tomársela, la mujer regresa a su empresa, en una nube llena de felicidad e ilusión.
Sabe que está cayendo rápido, demasiado. Pero no se preocupa, porque tiene la certeza de que Raúl la sostendrá.
Sin querer soltar la carta y la rosa, saluda con entusiasmo a todo el personal, los cuales están ansiosos por saber quién es el hombre que ha conquistado su corazón.
Ella sube a su oficina, casi abriendo la boca para contarle a Karina que es la mejor decisión que ha tomado en