El día veintidós de diciembre, Beatrice y su pequeña familia se encuentran envueltos en la magia de preparar las hallacas. Valentina decora con pasas y aceitunas, Romina aprende a hacer el envoltorio especial con pabilo, mientras que sus padres hacen lo demás.
Justo cuando se termina de sancochar la primera tanda de diez, el timbre suena. Beatrice besa la mejilla de su esposo cuando este se apresura a querer abrir, diciéndole que irá ella.
Suspira por el exquisito aroma de la cocina, y abre la