Retumbando de culpa.
Con ese pensamiento retumbando en su cabeza, su corazón se angustia. Si Raúl es capaz de llegar a eso como excusa por protegerla, ¿acaso no estaría mal?

Lo sabe. Estaría muy mal. Ella no es del tipo de persona que heriría físicamente a alguien porque es una molestia en su vida. Podría entender la amenaza, incluso el movimiento social como castigo. Pero solo eso.

Ella no quiere que un hombre así esté en su vida, mucho menos en la de su hija.

—Beatrice, ¿estás bien?

La mujer sale de sus pensamientos por la voz de su secretaría.

Karina la ve pálida, incluso temblando un poco.

Beatrice respira profundo e intenta convencerse de que Raúl ha hecho demasiado por ella como para acusarlo sin pruebas de algo tan terrible como eso.

—Estoy bien, es solo que… Dios mío. ¿Quién te llamó?

—Tu tía, Elisa —responde. Entonces van a su oficina para buscar el resto de sus cosas—. ¿Irás a verlo? Después de todo lo que ha hecho… ¿De verdad te preocupa?

Beatrice la mira, con una severidad que no le dura mucho,
Vox Cor

Hola mis amores, ¿está todo bien? ¡No se olviden de dejar sus comentarios! ¡Bendiciones!

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