Ava se echó aire en el rostro con la mano, sintiendo el calor subirle por la piel como si intentara borrar los rastros de lo que acababan de hacer. Se limpió los labios con rapidez y alisó la ropa arrugada con movimientos apresurados, como si eso pudiera devolverle el control que había perdido segundos atrás.
Ethan no decía nada. Solo la miraba. Y su mirada era tan profunda, tan penetrante, que a Ava le costaba respirar.
Sintió un nudo en la garganta, seco y grueso, como si las palabras quisie