Ava sintió cómo la sangre se le helaba al ver a Sophie frente a ella. Por un instante, estuvo convencida de que la mujer había visto a Ethan salir del apartamento y que había ido hasta allí para hacer un escándalo, reclamarle o, en el peor de los casos, abofetearla. Solo podía imaginar lo peor.
El miedo le subió por la garganta y se convirtió en náuseas. Corrió al baño a toda prisa y se inclinó sobre el inodoro, devolviendo lo poco que tenía en el estómago. Su respiración era entrecortada, el s