Ava intentaba mantenerse firme, su espalda rozaba la pared de la habitación mientras Ethan estaba peligrosamente cerca, tan cerca que su aliento caliente y cargado de licor le golpeaba directamente el rostro.
Cerró los ojos un instante, sintiendo cómo sus labios se acercaban a los de ella, rozándolos apenas, y su cuerpo tembló. No podía dejar que eso sucediera.
Con un esfuerzo enorme, lo empujó con ambas manos. Apenas logró moverlo unos centímetros, pero al menos consiguió espacio para hablar.