Ethan caminó por la calle con pasos largos, el eco de sus propios movimientos se mezclaba con el ruido lejano de los autos. Su chaqueta estaba mal puesta, apenas colgando de un hombro, y las manos le temblaron cuando las pasó una y otra vez por su cabeza.
El aire de la noche estaba cargado, y sintió que le faltaba oxígeno, como si la culpa misma lo estuviera asfixiando.
—¿Qué demonios estoy haciendo? —murmuró con la voz ronca, casi quebrada.
El beso, el calor de Ava, la fuerza con la que su co